13 de gener 2018

YOU SHOULD THINK OF HUMMINGBIRDS AS BEES WITH FEATHERS

What’s small, buzzes here and there and visits flowers?

If you said bees or hummingbirds, you got it. And you wouldn’t be the first if you mixed the two up. In Medieval Europe, some called bees the smallest birds. In Chinese and Japanese, the words for hummingbird translate into “bee bird.” Today we call the smallest hummingbird — weighing less than a penny and only a bit larger than the biggest bee — the bee hummingbird.

And now a group of researchers say we should embrace our history of lumping the two together. The way scientists study bees could help them study hummingbird behavior, too, they argue in a review published Tuesday in Biology Letters.

Scientists first compared the two back in the 1970s when studying how animals forage. The idea is that animals use a kind of internal math to make choices in order to minimize the work it takes to earn maximum rewards. Researchers at the time focused on movement rules, like the order in which they visited flowers, and where flowers were located relative to others. It was “almost like an algorithm” for efficient foraging, said David Pritchard, a biologist at the University of St. Andrews in Scotland who led the review. Hummingbirds and bees had similar solutions.

You’re a Bee. This Is What It Feels Like.
We’re taking you on a journey to help you understand how bees, while hunting for pollen, use all of their senses — taste, touch, smell and more — to decide what to pick up and bring home.


But the study of optimal foraging, as it was called, overlooked what animals learned about their environments. Bees decipher which flowers are more rewarding than others. They learn about color and how to manipulate a flower among other information. Decades before the concept of optimal foraging, Frank Bené, an American ornithologist, discovered that hummingbirds learned about color too, contrary to the belief that they were innately attracted to red. Hummingbirds also remembered locations of feeders that he moved in his garden.

As the field of animal cognition emerged, hummingbird and bee research diverged. Neuroscientists and behavioral ecologists developed ways to study bee behavior in naturalistic settings. Hummingbird researchers compared hummingbirds to other birds and borrowed methods from psychology to study their capacity to learn in the lab.


To be fair, hummingbirds and bees differ. Hummingbirds have more advanced eyes and brains than bees. Olfaction, while important for bee memory, has historically been ignored in hummingbirds. Honeybees and bumblebees are social; hummingbirds typically aren’t. Bees rely solely on flowers for nectar and pollen; hummingbirds also eat insects, which may require that their brains work differently, Beth Nichols who studies bee behavior at the University of Sussex in Britain wrote in an email.

But however they perceive or process information, they both experience similar information, Dr. Pritchard said. Bees and hummingbirds approach flowers that distribute food predictably in time in space, so he and his colleagues have turned to these animals’ commonalities.

Can You Pick the Bees Out of This Insect Lineup?
How can we save the pollinators if we don’t even recognize them?


In day-to-day foraging, for instance, hummingbirds may rely on more of a bee’s-eye view than a bird’s-eye view. Like other birds, they rely on landmarks, distances and directions to make maps when migrating long distances, but they don’t use these cues to find flowers. Move a flower just an inch or so away from where a hummingbird thought it was and it will hover over the flower’s original location. Dr. Pritchard is investigating if, like bees, hummingbirds engage in view matching — hovering, scanning snapshots of a place to its memory and using those as references later.

Like bees, hummingbirds also create repeated routes between flowers during feeding, as a trapper might check traps. In the lab they learn arbitrary sequences, following one flower to the next over hundreds of trials. But they won’t do it in nature. Taking methods from bee work, however, researchers put hummingbirds in an arena of artificial flowers that refilled with nectar like flowers in the wild. Like bees that find the fastest way to nectar-rich flowers on their own, hummingbirds also found the most efficient paths, rather than following the order in which researchers had presented flowers

Ultimately, Dr. Pritchard said, advances in our understanding of an animal can come from unexpected places.


“The idea of getting inspiration from insects to study birds and mammals is something that doesn’t happen very often.”

By  - THE NEW YORK TIMES

26 de desembre 2017

NACIONES UNIDAS DECLARAN EL DÍA MUNDIAL DE LAS ABEJAS DEL 20 DE MAYO

Todos los años en este día la atención del público mundial se verá atraída por la importancia de preservar las abejas y otros polinizadores. La gente recordará la importancia de las abejas para la totalidad de la humanidad y recordarán que deben ser  invitados a tomar medidas concretas para preservarlas y protegerlas.
La resolución fue copatrocinada por 115 Estados Miembros de las Naciones Unidas, incluidos EE. UU., Canadá, China, la Federación de Rusia, India, Brasil, Argentina, Australia y todos los países europeos, incluida España.
Dejan Židan – jefe del proyecto del Día Mundial de la Abeja y viceprimer ministro de la República de Eslovenia, el país que propuso la proclamación del Día Mundial de la Abeja a la ONU en respuesta a una iniciativa de la Asociación de Apicultores de Eslovenia expresó su satisfacción con el resultado: “Después de tres años de esfuerzos tanto en términos procedimientos oficiales en la ONU y con respecto al intenso proceso de informar a los países del mundo, hemos tenido éxito con esta iniciativa. Las abejas y otros polinizadores finalmente tienen el lugar que merecen en vista de su importancia para el mundo y para la humanidad. La proclamación del Día Mundial de la Abeja demuestra que existe la voluntad de actuar”
Vida Apícola

23 de desembre 2017

IMPACTOS, VULNERABILIDAD Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÀTICO DE LA APICULTURA MEDITERRÁNEA


Us presentem el treball del Ministerio conjuntament amb la Universitat de Vic sobre la influència del canvi climàtic en la pervivència de l'apicultura en el Mediterrani.

Us passo el link on podreu tenir accés a l'extens treball on els Abellaires hem estat col·laboradors, com a representants de Catalunya. En el treball també intervenen altres apicultors de la conca mediterrània, com els del País Valencià i Andalusia.


Els autors del treball ens donen les gràcies a tots per la bona feina i predisposició a col·laborar

Col·lectiu d'Abellaires

20 de desembre 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO ACORRALA A LAS ABEJAS

El 70% de los principales cultivos en España depende de la polinización de insectos como las abejas, pero las poblaciones de estos animales han decrecido en este siglo debido al cambio climático y otros factores, entre ellos la expansión de depredadores como la avispa asiática y el abejaruco.

La FAO (Organización de las de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) señala que 71 de los 100 cultivos que proporcionan el 90% de la alimentación mundial dependen de la polinización de las abejas. Además, la producción de ciertas frutas, semillas y frutos secos puede decrecer en más del 90% sin la presencia de estos insectos polinizadores.
Con el fin de generar conocimiento y sensibilización sobre la vulnerabilidad de las abejas frente al cambio climático, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Fundación Biodiversidad, ha puesto en marcha el proyecto LIFE Shara, dotado con casi 1,6 millones de euros hasta 2012 y cofinanciado al 57% a través de la UE.
“España es uno de los países más vulnerables al cambio climático tanto por su situación geográfica como por la composición de los sectores socioeconómicos, que están relacionados con los impactos climáticos”, señala la directora de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui.
ESTRATEGIA ESPAÑOLA
Miguel Aymerich, subdirector general de Medio Natural del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, apunta que el valor económico en la producción de cultivos agrícolas asciende a unos 2.400 millones de euros anuales en España y que la pérdida de los insectos polinizadores puede afectar al adecuado funcionamiento de los ecosistemas.
Por ello, la última cumbre mundial sobre diversidad biológica, celebrada en diciembre de 2016 en Cancún (México), aprobó un plan de acción con países que quieren conservar los polinizadores, entre ellos España. La Comisión Europea presentará un plan de acción a finales de 2018 y España pretende poner en marcha una estrategia nacional cuyo primer borrador será público en el primer semestre del próximo año.
No en vano, España cuenta con unas 30.000 explotaciones apícolas, de las que 5.000 son profesionales (es decir, cuando superan las 150 colmenas). La mitad de todas ellas son estantes, mientras que unas 13.000 tienen un carácter transhumante porque siguen el ciclo de las floraciones de regiones o altitudes.
España produjo el año pasado 33.000 toneladas de miel y 1.800 toneladas de cera, lo cual genera unos 100 millones de euros, pero existen dos amenazas relacionadas con depredadores de las abejas.
Uno de ellos es el abejaruco, que llega en primavera para criar en Europa, con lo que alimentan de abejas o funden las colmenas porque estos últimos insectos no salen de ellas ante su presencia. El Ministerio ha trabajado en un proyecto de protección de colmenares en León.
Y el otro es la avispa asiática, que afecta sobre todo al norte de la península después de que este insecto invasor llegara a Francia en 2004 y se haya extendido por otras zonas. Suelen alimentarse de abejas porque necesitan de su proteína y su presencia afecta especialmente a Galicia.
LÍDER MUNDIAL EN COLMENAS
Para aportar un mayor conocimiento sobre el impacto del cambio climático en la apicultura mediterránea, la Fundación Biodiversidad financió recientemente un estudio en el que participó Feliu López, investigador de la Universidad de Vic (Barcelona) y del Centro de Investigación en Economía y Desarrollo Agroalimentario (CREDA-UPC-IRTA), y que incluye una revisión de la literatura científica y entrevistas con apicultores de Andalucía, la Comunidad Valenciana y Cataluña.
“Salvo zonas árticas y el Sáhara, es difícil encontrar una zona que no sea apícola. Hay mucha tradición en España, que es el séptimo país en número de apicultores y el primero en colmenas”, apunta Löpez, quien precisa que España aporta miel sobre todo a Francia, Alemania, Argelia, Marruecos y Arabia Saudí, mientras que China representa casi el 90% de la miel que se importa, aunque el saldo es positivo porque sale más cantidad de la que entra.
Sin embargo, el sector apícola está cambiando recientemente por tendencias no deseadas como la expansión de patologías provocadas por la varroa, hongos y virus (que afectan a más del 20% de los colmenares), la aparición de ‘enemigos’ (como la avispa asiática y el abejaruco), la pérdida y la fragmentación de hábitats (lo que dificulta la diversidad de polen y néctares), las intoxicaciones (por pesticidas como los neonicotinoides) y el síndrome de despoblamiento o colapso de colmenas.
Todo ello a pesar de que las abejas mejoran el ecosistema porque ayudan a conservar la biodiversidad y la producción de alimentos, y aportan productos como la miel, el polen, la jalea real, los propóleos y la apitoxina. Sin embargo, López apunta a que los principales escenarios científicos apuntan a un aumento de las temperaturas en el Mediterráneo, lo que ocasionaría precipitaciones irregulares y menos lluvias en otoño.
Los investigadores sondearon a apicultores del Mediterráneo español y en muchos casos coincidieron con los impactos del cambio climático proyectados por los científicos: ciclos de polinizadores y polinizados que se desacoplan, aparición de especies exóticas, mayor virulencia de patógenos como la varroa, más mortalidad local por fenómenos climáticos extremos, menos floración y disminución del contenido proteico del polen.
Por ello, López destaca que hay que actuar en ambitos como poner precio a los servicios sistmémicos que garantizan los insectos polinizadores, apostar por los productos saludables y la agricultura ecológica, y fortalecer las comunidades rurales.
Vida Apícola - Fuente y foto: Servimedia.es

13 de desembre 2017

THE DIVERSITY OF INSECTS


Alex Wild is a Texas-based biologist who started photographing insects in 2002 as an aesthetic complement to his scientific work on ant taxonomy and evolution. Alex holds a Ph.D. in Entomology from the University of California/Davis and is Curator of Entomology at the University of Texas/Austin. His photographs appear in numerous natural history museums, magazines, books, television programs, and other media.


10 de desembre 2017

WINTER HONEY BEE


Over the next few months we will hear news of this winter's honey bee losses in North America. The news won't be good.

Although official loss tallies have yet to be released, persistently cold weather across the northern part of the continent has made the 2013-2014 winter an unusually difficult one. Beekeepers relying on standard fall harvesting and feeding regimes are almost certainly discovering, as spring arrives, that their preparations were inadequate for at least some colonies.

Honey bees survive winter in a remarkable fashion. Rather than slowing into diapause the typical insect way, letting the body's natural anti-freeze proteins do the work, honey bees instead maintain the center of the nest at room temperature. They create heat by metabolizing honey, and the honey furnace is powerful indeed. Hive temperature doesn't waver even at - 40º outside. Honey is fuel, and in cold winters bees need more fuel than in warm winters. They are like us.

I mention the weather as a preemptive debunking of agenda-laden claims to come.

Recent bee declines, and especially the mysterious Colony Collapse Disorder, are often co-opted into the advocacy efforts of groups against cell phones, pesticides, and any number of other issues. While these organizations are well-intentioned, their efforts have tended to overstep the scientific research on Colony Collapse. The best studies point somewhere between inconclusive and a complex blend of various factors. If this season's losses are high, we will likely be hearing more of the loosely-tethered campaigning. Be appropriately skeptical that anything other than weather (and, if you like, climate change) is behind the latest bee-pocalypse.

Colony Collapse, whatever the cause, is marked by a lack of adult bees in the hive in early spring. It's as though the worker force flew off and never returned, leaving behind a queen, some young bees, and otherwise healthy-looking brood.
Regular winter loss, on the other hand, ends with adult bees inside the hive, tragically face-down in the cells as they ate through the final honey stores:


These bee deaths are sad, but they are not a symptom of some global conspiracy. They are simply what happens when lazy beekeeping meets a harsh winter.

07 de desembre 2017

MEMÒRIES D'UNA ABELLA


Des d'Ecolluita us presentem en primícia un nou treball de l'Esteve Miràngels, un llibre escrit en primera persona des de l'òptica d'una abella maltractada per una humanitat insensible i mancada d'escrúpols.

L'entrega d'aquest llibre serà periòdica i a partir de petits fragments que apareixerant periòdicament en el twitter de l'autor (@estevemirangels) i en el bloc (https://memoriesabella.blogspot.com.es).

Ecolluita

02 de desembre 2017

LA MEL


Presentació del principal producte de les abelles, la mel. A partir d'un seguit de diapositives, podreu obtenir informació sobre aquest fantàstic producte de les abelles, natural, nutritiu i saludable.

Esteve Miràngels i Feixas

Enllaç amb apicesteve.cat:   http://www.apicesteve.cat/portal/mel/mel.html

CONSERVATOIRES DE L'ABEILLE NOIRE


Nous avons une opportunité inespérée d'obtenir un bouclier juridique pour protéger l'abeille noire (Apis mellifera mellifera) et les autres races d'abeilles locales européennes menacées d'extinction.

Pour cela, POLLINIS, la FEdCAN ( la Fédéreation européenne des Conservatoires de l'abeille noire, dont POLLINIS est membre fondateur) et les associations de sauvegarde des abeilles locales européennes ont besoin de votre aide de toute urgence : s'il vous plaît, signez dès maintenant notre pétition en cliquant sur ce lien. Il ne reste que quelques jours pour faire pression sur les députés européens !

La situation devient critique pour nos abeilles.

Installées pourtant depuis plus d'un million d'années sur tout le continent européen, les abeilles locales butinent sans relâche, saison après saison, siècle après siècle, les fleurs de nos campagnes, assurant la reproduction d'une grande partie des fruits et légumes consommés par des générations d'habitants.

C'est en grande partie grâce à leur travail acharné que les populations locales ont pu se nourrir sainement pendant des siècles.

Aujourd'hui, ces pollinisateurs pourtant indispensables subissent de plein fouet le contrecoup des grands bouleversements contemporains...
- Empoisonnement aux pesticides, notamment néonicotinoïdes et nouveaux "tueurs-d'abeilles" ;
- Perte de l'habitat naturel avec l'urbanisation galopante et l'artificialisation des sols, la disparition des haies, des friches et des arbustes qui constituaient autant de refuges et de zones de reproduction pour les insectes ;
- Perte de la diversité alimentaire avec la monoculture, la baisse du nombre et de la variété des fleurs dont les abeilles peuvent butiner le pollen et le nectar ;
- Introduction de parasites et de virus étrangers (varroa, Nosema ceranae...), et de nouvelles espèces prédatrices (frelon asiatique en particulier) contre lesquelles les abeilles sont sans défense ;
- Importation massive d'abeilles étrangères réputées plus efficaces ou plus dociles, et hybridations effrénées des différentes races d'abeilles entre elles, dégénérescence des colonies d'abeilles dès la deuxième génération, et perte catastrophique du précieux capital génétique des sous-espèces locales...
Nos abeilles locales - celles qui sont adaptées à nos climats et nos territoires - n'ont jamais été aussi menacées par le transfert de gènes d'autres espèces !
Ces dernières années, les pesticides, les parasites et les nouvelles maladies ont fait quasiment disparaître les populations d'abeilles sauvages et décimé les ruchers à travers toute l'Europe. Depuis, une grande partie des apiculteurs est obligée de reconstituer chaque année leurs ruchers avec des abeilles étrangères, peu ou pas adaptées aux fleurs et au climat local.

Ce phénomène a déjà des conséquences catastrophiques pour les apiculteurs bien sûr, mais également pour l'agriculture et la biodiversité - et cela nous concerne tous, nous, citoyens de l'Union européenne.
Ce mélange des différentes races ("sous-espèces" disent les spécialistes) génère beaucoup d'individus fragiles, mal ou pas du tout adaptés, qui ont besoin de plus en plus de soins de la part des apiculteurs pour pouvoir simplement survivre :
- Nourrissement au sucre pour les maintenir en vie lors des longues périodes de pluies, et pendant l'hiver ;
- Remplacement artificiel des reines de moins en moins fécondes, voire stériles ;
- Transhumance (déplacement) des colonies, incapables de trouver sur place les moyens de leur subsistance.
Ce transfert génomique a un nom : "l'introgression". Et il pourrait bien avoir raison d'un patrimoine génétique vieux de plus d'un million d'années. Après avoir survécu à deux glaciations, l'abeille noire (Apis mellifera mellifera) et les autres races d'abeilles locales sont peut-être pourtant les seules à pouvoir résister aux changements climatiques qui sont en train de se produire.
Pourtant, elles sont aujourd’hui menacées par les nouvelles techniques qui s'opèrent depuis quelques décennies dans l'apiculture.
En France, les importations d'abeilles sont passées de 5 à 48% entre 2007 et 2012. En Île-de-France, le taux a même grimpé à 80% en 2014. Et le déclin continue depuis. Pas seulement en France bien sûr : on observe le même phénomène dans la plupart des pays européens.
C'est un cercle vicieux. Des colonies d'abeilles qui pouvaient survivre presque sans l'intervention de l'homme sont de plus en plus souvent remplacées par des abeilles importées d'élevage plus fragiles et dépendantes de l'homme pour leur entretien et leur alimentation.

L'utilisation (l'exploitation) de l'abeille par l'homme se fait aujourd'hui dans des conditions qui deviennent défavorables à l'espèce toute entière.
On a aujourd'hui en moyenne entre 30 et 40% de mortalité dans les ruchers, mais certains considèrent désormais que c'est normal ! Et le pire reste à venir si l'on n'agit pas immédiatement : même pour les apiculteurs qui voudraient travailler avec des abeilles locales au patrimoine génétique préservé, cela devient de plus en plus difficile de se procurer des essaims.

Aujourd'hui, la masse critique de disparition est atteinte : dans certaines régions, et même certains pays comme l'Allemagne, l'abeille noire a déjà disparu... Sans une action déterminée de tous les pays européens, l'abeille noire et les autres races locales européennes ne subsisteront bientôt plus qu'à l'échelle d'échantillons dans les conservatoires... ou de banques de gènes congelés dans les frigos des laboratoires des firmes biotechnologiques qui veulent s'en servir pour créer des "super-abeilles" brevetées qu'ils revendraient à prix d'or.

Ce serait un désastre, et pas seulement pour les apiculteurs.
Avec la disparition des abeilles locales, ce sont des millénaires d'adaptation génétique au climat local, aux plantes, aux fleurs des vergers et des potagers, aux parasites et aux prédateurs qui s'évaporent - des maillons-clé de notre apiculture qu'on ne pourra jamais remplacer...
Mais surtout, des abeilles très précieuses car extraordinairement résistantes aux changements climatiques et aux stress...

...et sur lesquelles nous devons absolument pouvoir compter pour assurer la survie des populations d’abeilles sur le territoire européen, et bâtir une apiculture durable qui bénéficiera aux générations futures.

La reconstitution de populations d'abeilles locales robustes et adaptées à la flore et aux conditions climatiques et géographiques locales est encore possible, à partir de certains territoires où elles subsistent encore !

Un peu partout en Europe, des apiculteurs conscients de la perte terrible que représenterait la disparition de l'abeille noire et des différentes races locales d'abeilles, ont décidé d'agir pour protéger ce qu'il reste encore de colonies en France, en Belgique, en Suisse, en Italie, au Royaume-Uni, au Danemark et ailleurs.

Ils ont monté des conservatoires, véritables zones-refuges pour le bien-être des abeilles et des apiculteurs qui s'en occupent, où les abeilles peuvent évoluer et se reproduire sans risque de subir un croisement génétique avec d'autres espèces importées. Les pratiques des apiculteurs au sein des conservatoires s'accordent au mieux à la biologie des abeilles : croissance autonome jusqu'à la reproduction, puis sélection naturelle exercée par l'environnement sauvage des conservatoires, ce qui permet de restaurer leur vitalité. 

Ces apiculteurs mènent chaque jour un travail acharné pour tenter de préserver à tout prix nos précieuses abeilles locales.
Mais aujourd'hui, ils ont besoin de votre aide - et de celle du plus grand nombre de citoyens que nous arriverons à mobiliser à travers l'Europe : les sanctuaires de l'abeille locale sont en danger, et seule une réaction massive et imminente des citoyens pourra aider à les protéger.

Certains pays ont déjà pris des mesures pour protéger de petites zones de leur territoire pour protéger leurs précieuses abeilles locales. Mais en France, comme dans la plupart des pays européens... rien ou presque : il y a bien des arrêtés (communaux, ministériels, fédéraux...) qui listent les insectes protégés - on y trouve des papillons comme l'azuré du serpolet, l'apollon ou le sphinx de l'épilobe ; des coléoptères comme le grand capricorne ou la rosalie des Alpes ; une grande variété, hélas, de libellules (leucorrhines, cordulies...).
Mais pas d'abeilles.

Pour les autorités, l'abeille noire et les abeilles locales, du fait de leur utilisation en apiculture, ne sont pas sauvages. Elles ne peuvent donc pas être protégées comme le sont les papillons par exemple. Du fait de sa rencontre avec l'Homme, l'abeille qu'on trouvait pourtant à l'état naturel il y a quelques décennies encore, n'entre désormais plus dans la catégorie des espèces sauvages.

Pour autant, elle n'entre pas non plus dans le cadre des espèces d'élevage protégées - essentiellement du bétail, comme le cabri créole, le porc de Bayeux ou la vache mirandaise par exemple.

Les abeilles locales subissent un vide administratif : elles n'entrent pas dans les cases des espèces considérées comme menacées. Et il en va de même pour les conservatoires montés par les apiculteurs qui tentent coûte que coûte de les sauvegarder : aucun outil juridique ne leur permet de protéger leurs ruches contre l'intrusion d'abeilles importées et empêcher l'hybridation de leur cheptel.

C'est un combat de tous les jours pour ces apiculteurs courageux et déterminés à sauvegarder ce qu'il reste encore d'abeilles locales sur le territoire : à Belle-Ile-en-mer, en Lozère, ou même dans les conservatoires d'Ile-de-France ou d'Auvergne, soutenus par le CNRS, il ne se passe pas une année sans qu'une affaire d'intrusion de cheptel importé n’éclate : il suffit de l'installation dans ces zones d'une seule ruche peuplée d'abeilles différentes pendant la période de fécondation pour anéantir tout ce travail de protection et de préservation.

Et à chaque fois, il faut se battre, essayer de convaincre les intrus de la nécessité de protéger l'écotype local... Ce serait tellement plus simple si les conservatoires bénéficiaient tout simplement d'une protection juridique solide, comme c'est le cas pour les parcs nationaux, les espaces naturels sensibles, les réserves biologiques ou les aires marines protégées !

Mais les apiculteurs qui demandent cette protection sont encore trop peu nombreux, et leur voix n'est pas assez forte pour se faire entendre des responsables politiques.

C'est pourquoi POLLINIS, qui est l'un des membres fondateurs de la Fédération européenne des Conservatoires de l'abeille noire (FEdCAN), fait appel à vous de toute urgence :

et pour faire reconnaître l'importance majeure des différentes races locales pour la biodiversité et l'avenir de l'apiculture en Europe !
Nous voulons lancer un grand appel des citoyens et des apiculteurs, dans tous les pays d'Europe, pour obtenir l'adoption d'un statut d'urgence garantissant la protection par zones des différentes espèces locales d'abeilles.

Il suffit parfois de seulement quelques essaims d'abeilles importées pour détruire tout un cheptel d'abeilles locales. Sans véritable protection officielle, les zones de protection sont à la merci de n'importe quel voisin qui déciderait de se lancer dans l'apiculture avec des essaims importés. Les conséquences sont potentiellement dramatiques pour l'abeille locale :
La disparition de ces petits insectes indispensables réduirait à néant tous les espoirs de repeupler les territoires avec les différents écotypes locaux d'abeilles naturellement adaptées et résistantes, et d'enrayer en Europe le déclin alarmant des abeilles et des pollinisateurs.

Vous le savez, ici chez POLLINIS nous nous battons depuis des années contre les principaux facteurs de mortalité des abeilles - pesticides tueurs d'abeilles en tête. Mais tout ce travail ne servirait à rien si nous laissons en parallèle le patrimoine génétique des abeilles se dégrader à force d'hybridations incontrôlées avec des abeilles moins adaptées.

Nous sommes aujourd'hui sur le point d'obtenir l'adoption d'amendements au niveau européen (1) qui permettraient la reconnaissance officielle par l'Union européenne du drame que constitue la disparition de nos abeilles locales... la protection juridique des zones conservatoires... et la création d'un cadre juridique pour protéger durablement les races d'abeilles locales et empêcher leur disparition !

Mais nous avons besoin pour y arriver d'une vaste mobilisation des citoyens européens pour faire pression sur les députés européens et les obliger à voter les amendements que nous avons fait déposer, lors de leur prochaine réunion en Commission Agriculture qui aura lieu d'ici quelques semaines.
Ne croyez pas que le combat soit gagné d'avance : en face de nous, des labos se démènent pour décoder les précieux gènes de l'abeille locale et fabriquer des "super-abeilles", résistantes aux pesticides par exemple, pour breveter ce bien inestimable (qui devrait au contraire être protégé au titre de patrimoine commun de l'Humanité - et de la Nature !) et en faire une source de profit gigantesque en prenant toute l’humanité en otage. 

Ces géants de la biotechnologie espèrent, en « créant » de toutes pièces des abeilles « compatibles » aux pesticides (comme ils le font déjà avec certaines cultures comme le maïs OGM), maintenir l’Europe dans la dépendance chimique où elle se trouve actuellement, et empêcher que le déclin des abeilles et le désarroi des apiculteurs puissent encore servir à condamner les pesticides et à justifier le passage urgent à une agriculture qui ne décime plus les pollinisateurs.

La préservation des différentes abeilles locales européennes est l'un des meilleurs moyens dont nous disposons aujourd'hui pour garantir aux générations futures un pollinisateur naturellement résistant et adapté à son environnement local, et pour espérer pouvoir basculer rapidement l’Europe dans un système agricole respectueux des pollinisateurs et des écosystèmes, qui apprend à les utiliser plutôt que vouloir à tout prix les transformer.

Alors s'il vous plaît, signez au plus vite votre pétition pour obtenir le vote des amendements permettant d'obtenir la protection juridique des conservatoires et la reconnaissance des abeilles locales en Europe. Et si vous le voulez bien, faites circuler largement ce message autour de vous, pour informer et alerter vos proches de ce gâchis gigantesque et encore méconnu, et les rallier à notre mouvement pour faire pression sur les députés européens et protéger véritablement les abeilles locales.
Merci par avance !
Bien cordialement,

POLLINIS - Nicolas Laarman